Mónaco 1970 - Jochen Rindt y una victoria en la última curva

En una de las definiciones más emocionantes que haya vivido el Principado, Jochen Rindt ganó el Gran Premio de Mónaco de 1970 en la última curva. Cuando todo parecía sentenciado, Jack Brabham cometió un error inesperado en el mítico Gazomètre y abrió el camino para que el austríaco lograra una de las victorias más épicas de su carrera. Fue una carrera que Rindt recordaría como la mejor de su vida, una hazaña construida con tenacidad, velocidad y sangre fría en uno de los circuitos más exigentes de la Fórmula 1.

La temporada había comenzado con fuerza. Jackie Stewart lideraba el campeonato y los March 701 se mostraban muy competitivos. Mónaco, tercer compromiso del calendario, volvía a reunir a lo mejor de la categoría bajo el brillo del glamour, pero con un nivel de exigencia técnico altísimo. Lotus apostó por una estrategia conservadora: mientras John Miles estrenaba la nueva 72A, todavía inestable, Jochen Rindt permanecía con la confiable 49C. Desde la octava posición de partida, el austríaco sabía que la remontada era difícil, pero no imposible.

Desde la largada, Jack Brabham y Chris Amon se consolidaron como los principales rivales de Stewart, quien lideraba con comodidad hasta que una falla de encendido lo obligó a abandonar. La carrera cambió radicalmente. Brabham heredó el primer lugar, seguido por Amon y Rindt, que ya había superado a varios rivales con maniobras precisas. Cuando Amon rompió la suspensión, Rindt quedó como escolta del veterano australiano. En las últimas vueltas, el austríaco fue reduciendo la diferencia con paciencia y precisión. A pesar de la presión, Brabham parecía tener la victoria asegurada... hasta que todo cambió.

En la última vuelta, con apenas un segundo y medio de ventaja, Brabham se encontró con la McLaren de Hulme adelante. Al ingresar al Gazomètre, la última curva del circuito, el tricampeón cometió un error: bloqueó sus ruedas y se fue recto contra las barreras. Rindt, que venía apretando vuelta tras vuelta, no dudó. Tomó la cuerda con decisión y cruzó la meta como ganador, firmando una de las remontadas más dramáticas en la historia de Mónaco. Brabham, tras retroceder marcha atrás, rescató el segundo puesto. Tercero llegó Henri Pescarolo, en su único podio en la Fórmula 1.

La victoria de Rindt fue su primera del año y la segunda de su carrera. Además, marcó su última vuelta rápida en la F1. Para Lotus, fue la 37ª victoria en el campeonato, y para Ford Cosworth, la número 29 como motorista. Mónaco también significó el primer Gran Premio de Ronnie Peterson, futuro ídolo sueco, y el último para Bruce McLaren. En lo estadístico y lo simbólico, el GP estuvo cargado de momentos relevantes, pero el desenlace eclipsó cualquier otra noticia. Pocas veces una victoria había cambiado de manos en la última curva.

Mónaco 1970 quedó inmortalizado como un ejemplo de que en la Fórmula 1 nada está dicho hasta ver la bandera a cuadros. Rindt, con una conducción firme, paciente y agresiva en el momento justo, dejó una obra maestra para el recuerdo. Fue su triunfo más celebrado, el que él mismo reconocería como el mejor de su vida. Apenas meses después, Rindt perdería la vida en Monza y se convertiría en el único campeón póstumo de la historia. Pero en Mónaco, esa tarde de mayo, alcanzó la cima con una maniobra que sigue resonando entre las barreras del Principado. JF1

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